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21 Diciembre del 2017 a las 11:16 am

Sunshine Export espera cerrar el 2017 con una facturación de US$ 24 millones

Joaquín Balarezo gerente general de Sunshine, empresa que trabaja en el cultivo del mango peruano desde hace treinta años, advierte que trabajar en mango en el Perú es complicado, a diferencia de otros cultivos como el espárrago, que considera más estable. 

“Hay gente que con solo un teléfono y un cliente afuera, entra al negocio, comprándole a un acopiador. En Sunshine no somos acopiadores; nosotros le damos un servicio al agricultor, todo el año; que en la empresa tenemos una infraestructura y estructura estables. Pero sucede que este señor ‘exportador’, sin tener campos, sin planta, sin hacer un monitoreo de los campos de los agricultores, sin un programa de ventas establecido, entra al negocio, compra, procesa y vende; claro, tiene el contacto afuera, vender es fácil; lo difícil es vender un producto de calidad o cobrar; y no le paga al agricultor porque compraron en consignación. El negocio del mango en el Perú está muy atomizado; hay muchos actores, hay más de 100 exportadores, pero solo cinco son los importantes. Nosotros somos el principal exportador de mango fresco en el Perú”.

Balarezo dice que hay mucho mango sembrado en el Perú. Habla de 18,000, de 20,000 ha cultivadas solo en Piura. A fines de noviembre o principios de diciembre se inicia la campaña que, si se trata de una campaña larga, puede durar hasta marzo, si hay mucha floración y fruta. Explica: “Enero es el pico, es donde se concentra la producción y salen más contenedores que en ningún otro mes. Ahí los peruanos estamos solos en el mercado internacional. Cuando a fines de enero empieza a bajar la producción de Piura, entra Lambayeque; y cuando empieza a bajar en Lambayeque, empiezan los valles de Ancash, siendo el más importante el de Casma”.

El caso es que hay bastante mango en el Perú. Y cuando la producción se junta, algo que sucede a menudo, sobre todo en Piura, resulta que hay mucho mango para colocar en el mercado internacional. Explica: “El mundo no puede comer a la semana más de 200 contenedores; si mandamos 400 contenedores a la semana, el precio se va al suelo. Y si Ecuador extiende su campaña y nosotros nos adelanta¬mos, pues va a haber mucho más fruta semanal. Es un negocio complicado el del mango”.

El gerente general dice que mientras da esta entrevista en su oficina de Piura (en octubre pasado), en Ecuador ya están produciendo, “y nosotros aún no hemos empezado”. El Perú, dice, entra al mercado, normalmente, cuando termina Ecuador, o está por terminar, luego de que haya pasado el pico en ese país y comience a bajar la producción.

El panorama se complica si Ecuador se retrasa y Perú se adelanta, pues las ventanas se juntan, como dijo más arriba. Agrega que EE UU es quien nos saca del mercado, cuando entra, en marzo, abril, como productor, ofertante, pues ya no somos competitivos en ese momento. En Florida es donde se produce el mango en ese país; cuya fruta se vende más barata cuando es para consumo interno. ¿En el Perú existe la venta interna del mango? “Muy poco”, dice el ejecutivo, “es irrelevante”.

El mango en el Perú es de muy buena calidad, qué duda cabe. La variedad Kent, “la reina de las variedades de exportación de fresco”, es reconocida internacionalmente. Respecto a la venta del mango fresco y congelado, Balarezo dice: “Si hay mucho mango en el Perú y todo lo vendemos fresco, fregamos el mercado de fresco, en cuanto a precios. Entonces, por ejemplo, en enero, se podría hacer algo de mermelada, de deshidratado, de liofilizado… En estos últimos tres años, se está congelando un poco más. Nosotros también tenemos congeladores. En congelado nos somos el primero, sino que estaremos en el cuarto o quinto lugar. El mango fresco, lo limpias, lo clasificas, lo pones bonito, lo enceras, y listo, tiene que estar en 10, 12 días al otro lado. Pero 30 días de travesía no resiste el mango fresco, se parte”.

La travesía en barco a EE UU puede durar entre 10 y 12 días; a Europa, 17, 18 días; a Inglaterra, 20 días. “¡A China se demora 30 días! Y el mango fresco no dura 30 días; la variedad Kent es buena viajera, pero todo tiene su límite”, advierte, para luego agregar que cuando se habla de mango en el Perú se habla básicamente de fresco. Sin embargo, subraya el hecho de que el congelado se haya vuelto un actor importante: “Lo usan para helados, para ensaladas… ¿Quiénes pueden comprar mango congelado? Podría ser una cadena de hoteles o de restaurantes que no quiere ir todos los días al mercado a comprar mango fresco para luego ‘cachetearlo’ y ponerlo en cuadritos. El mango congelado te puede durar año y medio, hasta dos años. Hay que madurarlo y tras eso se mete en la nave de procesos, es decir, se corta, se hacen cubos, cachetes, lonjas o lo que pida el cliente, y se congela a –18° o –20°C. Esa misma tempera¬tura se mantiene en el contenedor durante la travesía, mientras que el mango fresco viaja entre 8° y 9°C, entonces tienes que correr, hay que llegar muy rápido”.

El año pasado, en Sunshine, facturaron alrededor de US$22 millones; el 25% de esos ingresos fueron por palta congelada; el 75% fueron por mango, en tres modalidades: fresco, congelado y deshidratado. Este año esperan facturar US$24 millones y para 2018 subir a US$28 millones. El gerente concluye que la campaña pasada fue históricamente la de mejor producción en el Perú. “Fue un record. Nosotros exportamos, más o menos, 700 contenedores de mango fresco y 105 de mango congelado. ¿Cómo viene la siguiente campaña? Muy bien. Está todo floreado. El mango no se vio afectado por los excesos de lluvias por El Niño; yo creo que el mango es más resistente a los excesos de agua que otros cultivos. En todo caso, creo que la campaña que viene podría incluso superar a la anterior. Este negocio requiere de muchos intermediarios, de ‘brokers’; ellos son los que tienen los contratos con las tiendas y supermercados. Entre los retos de la industria peruana del mango está el ampliar los mercados. A Asia es donde hay que ir y también a Australia. Además hay que investigar más variedades. Sin embargo, el reto del mango fresco también es logístico; se tiene que abaratar la logística y tenemos que hacer que el mango viaje lo más rápido posible a los nuevos mercados lejanos”.

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